2019-2-25 | Revista New Roads de Chevy

Conoce a los coleccionistas especiales

Echa un vistazo a algunas de las colecciones de autos privadas más grandes del país y a sus dueños.

En todo el país hay infinidad de gente con colecciones privadas, desde personas con unos pocos vehículos preciados hasta aquellas que necesitan mucho espacio para guardar su flota. Hablamos con dos coleccionistas que tienen algunos cientos de autos en sus colecciones privadas, para saber cómo empezaron y cuál es el estímulo de su pasión.

 

Dicen que no se trata del dinero. Muchos de los autos tienen valor sentimental; sus favoritos son aquellos que fueron populares cuando alcanzaron la mayoría de edad. "Creo que muchos de nosotros nos identificamos con diferentes autos en diferentes etapas de nuestras vidas", dice el coleccionista Ken Ligenfelter, dueño de Lingenfelter Performance Engineering en Wixom, Mich. "Compro autos que desearía haber tenido cuando salieron". Aquí, estos coleccionistas comparten la historia de cómo comenzaron.

Tal vez escuchaste hablar de Ken Lingenfelter por su exitoso negocio de tuning y partes de autos, a pesar de que no sabías que es el dueño de una de las colecciones de autos más impresionantes de todo el Medio Oeste, la cual abre con frecuencia para funciones de beneficiencia.

Conoce al hombre de la familia Chevy

A Ken Lingenfelter le corre Chevy por sus venas. Tanto es así que una vez fue la causa de que lo expulsen de la escuela secundaria. Su familia se había mudado a Dearborn, Mich. desde Ohio, "donde la familia de todo el mundo trabajaba para Ford", cuenta. "A mí me gustaba General Motors y era difícil encajar. Una persona en un Mustang desafió mi Camaro de 375 caballos de fuerza y no podía dejarlo pasar". Sin entrar en detalles, Lingenfelter dice que pudo probar que tenía el mejor auto. No fue su momento más brillante, admite Lingenfelter, pero después de eso "todos los muchachos de Ford querían ser mis amigos", dice.

 

El papá de Lingenfelter era un ejecutivo automotriz y a menudo llevaba a Ken de 5 años a la fábrica después de pasar por casa a cenar. Lingenfelter, que ahora tiene 65, tenía 11 años cuando puso los ojos en un Corvette 1963 de ventana dividida. Su destino como muchacho de los autos estaba sellado.

 

Era la época espacial, y todos los astronautas tenían un Corvette. "Me causó una gran impresión mirar a través de esa ventana dividida hacia el interior", cuenta Lingenfelter. "Creo que es uno de los autos más hermosos alguna vez fabricado por General Motors".

 

Un Corvette de ventana dividida sigue siendo su favorito de la colección, que consta de aproximadamente un 30 por ciento de muscle cars, un 30 por ciento de autos exóticos y el resto de Corvette. Están guardados en una instalación de 45,000 pies en Brighton, Mich. y la abre unas 60 veces por año para funciones benéficas. Los destacados de la colección esotérica y exótica incluyen un 2007 Bugatti Veyron que, con una velocidad máxima de más de 250 millas por hora, es uno de los autos de producción habilitados para la ciudad más rápidos alguna vez fabricados. También encontrarás un Lamborghini Reventón (número 12 de tan solo 21 producidos), y no nos olvidemos de la Ferrari 288 GTO 1985… diseñada para las carreras, fue la Ferrari más rápida de su época.

 

El primer auto que Lingenfelter compró para la colección fue un Corvette de 77, uno por el que, en sus palabras, no tenía ni dos centavos para comprarlo. Tenía que usarlo como mi conductor, incluso durante los inviernos de Michigan", afirma. El más peculiar es un Caballista Corvette 1979 color plata y de aspecto salvaje, personalizado por la misma tienda que se volvió famosa por sus vehículos en las películas de acción de los años 70.

 

Hay algunos autos de los que Lingenfelter nunca se desprenderá, pero la colección está en constante evolución. Siempre está asistiendo a subastas, comprando y vendiendo, pero no tiene un plan maestro para esto. "No lo veo de esa manera", dice. "Simplemente es parte de quien soy y de lo que hago. Mientras viva, seguiré teniendo una gran colección de autos".

Dennis Albaugh convirtió una prohibición de su infancia de manejar convertibles (sus padres no se lo permitían) en una obsesión de adulto con los autos convertibles de Chevy. Esta extraordinaria colección de convertibles es de enciclopedia, con 181 modelos que representan a cada convertible que la compañía alguna vez produjo entre 1912 y 1975.

Conoce al obsesionado por los convertibles

Dennis Albaugh supone que Chevy no fabricó un convertible en 1939 debido a la guerra. Al haber coleccionado todos los descapotables fabricados por la compañía, lo sabría. O eso es lo que creyó.

 

"Un día, un muchacho en Australia se enteró que estaba armando la colección y dijo: 'Creo que tengo algo que quieres'", cuenta. "Resultó ser que Chevy no fabricó un convertible en los Estados Unidos, pero sí lo hizo en Australia en 1939". Hizo que se lo traigan en un contenedor de envío. Le llevó un año reacondicionarlo. Ahora completa, su colección de convertibles comienza en el año 1912 y finaliza en el 1975, el año en el que Chevy dejó de fabricarlos temporalmente.

 

Albaugh, que generó sus ingresos vendiendo agroquímicos, no tenía permitido manejar descapotables cuando era joven, lo que explica su amor por ellos hoy en día. Guarda sus autos en una instalación privada en su campo de golf de 19 hoyos en Ankeny, Iowa.

 

La colección creció a 181 vehículos e incluye uno antiguo con bomba de gasolina, Yenko Camaro desde 1967 hasta 1969 y 1981, un Nova 427 excepcional y un GM Futurliner, un vehículo grande estilo autobús que viajó por los Estados Unidos en los años 1940 y 50 publicitando vehículos nuevos e innovaciones. Cuando las publicidades televisivas se volvieron populares, con el tiempo los Futureliner dejaron de viajar. Se habían hecho 12; solo quedan cinco. "Esa fue mi última compra, estoy muy feliz con ese", cuenta Albaugh.

 

Albaugh maneja los autos una vez cada tres años. Si tienes suerte, quizá puedes encontrarlo manejando uno de ellos por la autopista interestatal de Iowa. No proviene de una familia de autos y sus hijos tampoco tienen interés en ellos. "Se preguntan por qué tengo todos estos autos viejos", dice. "Probablemente algún día los subastaré. Simplemente siento este amor por los autos Chevrolet". 

 

HISTORIA: ELIZABETH SWANSON / FOTOGRAFÍA: CLINT DAVIS

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