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Familiarízate con tus cambios; nunca sabes cuándo puedes necesitar conducir con una transmisión manual
 

Por Chelsea Fagan
 

"Tienes que aprender a conducir con cambios manuales", decía mi madre. "¿Qué vas a hacer si necesitas arrendar una camioneta para trasladar tus muebles?" Probablemente, era una pregunta razonable, ya que la vida tiende a estar llena de momentos incómodos cuando tienes que pedir prestados otros autos, alquilarlos o encontrar una camioneta lo suficientemente grande para trasladar todo el contenido de un apartamento. Pero a los 16, el único propósito de tener un auto era conducir hasta el centro comercial y quedarme frente a las tiendas con bebidas energizantes. No veía cuál era el sentido.

Quería un auto que fuese fácil de aprender a conducir, uno que no requiriese mucho más conocimiento o conexión a el camino que un karting. Mi deseo más urgente era que el auto fuese rosado, un color que, no supe hasta mucho después, hace que hasta el automóvil más elegante luzca como el auto de un payaso conducido por Barbie.

Pensaba que yo no tenía motivo para aprender a conducir con cambios manuales. Pero puesto que mis padres únicamente conducían con cambios manuales, yo definitivamente no estaba en una posición económica como para comprarme una limusina para molestarlos, simplemente iba a tener que hacerlo.

Naturalmente, los primeros intentos en el estacionamiento de la piscina comunitaria fueron...poco favorecedores. Ellos consistían, principalmente, en pasar el tiempo haciendo círculos en el calor pegajoso e implacable de Maryland, soltar el embrague cada cinco a diez segundos y despegarme del asiento de vinilo negro (el cual, con un calor de verano de 95 grados sin aire acondicionado, se sentía como si fuese una parrilla gigante en los muslos). Recuerdo mirar a mi madre con nada más que una furia ciega en mis ojos.

"¡No puedo hacer esto, mamá! ¡Parezco una idiota! ¿No puedo simplemente tener un auto normal?"

Imagino mi ridiculez acalorada de insinuar que conducir con cambios manuales era alguna clase de característica alocada y avanzada. I'm sure my mother would've traded in her entire life's savings at that moment for a driving school-even, perhaps, the light-years-out-of-my-league Stay Clutch Program recently hosted by Chevy Sonic-that could've taken adolescent me off her hands. Qué equivocada estaba.

A medida que todo el proceso de manejo se hacía cada vez más natural (después de unos tres meses de salidas en falso y detenciones repentinas con una fila de autos detrás de mí con luz verde), me di cuenta de lo indispensable que realmente era conducir con cambios manuales. Al tener más contacto con los autos que conducía, en general, me sentía como un hombre temerario y encantador versus un tipo salvaje que podía dominar cualquier automóvil en cuestión de minutos, era genial. Me parecía tonto el hecho de no haber querido aprender, incluso en vista de todos los beneficios técnicos y secundarios de los cambios manuales: mejor millaje de gasolina, más control del motor y familiaridad con la mayoría de los sistemas de manejo, entre otros.

Pero mi ser adolescente no podía ver más allá de su sueño de tener un auto en el que simplemente te dejabas caer en el asiento del conductor y te llevaba un sistema de manejo automático con acento británico. Qué vergüenza.

Aún no mencioné mi mudanza a Europa, la tierra donde el auto automático (junto con el aire acondicionado central) todavía tiene que...integrarse a la sociedad. Si no me hubiese sentido cómoda al conducir con cambios manuales cuando aprendí, no sé qué habría hecho en París la primera vez que me encontré detrás del volante de uno de esos automóviles bellos, aunque estrechos. Después de haber sacrificado mi diversión y haberme ofrecido como conductora designada del auto de un amigo por esa noche, mis pasajeros incapacitados me ordenaban en forma vaga, pero insistente "¡Allez!".

Creo que saber conducir todo tipo de autos es necesario, nunca sabes cuándo vas a estar en una situación que lo requiera. Supongo que la regla general "Estar preparado" es una buena regla para seguir teniendo en cuenta mi experiencia de manejo. Y si bien eso no significa necesariamente que siempre llevaré un machete en caso de que me ataque un animal salvaje, al menos sé manejar tu van de transporte.

Las marcas comerciales mencionadas en este articulo son propiedad de sus respectivos dueños.

Chelsea Fagan es editora de la revista en línea Thought Catalog. Su trabajo apareció en Le Monde, Grantland y The Atlantic, entre otras publicaciones. Su primer libro, una guía irónica para comenzar la vida como adulto, se publicará en Running Press en 2013. En Twitter, ella es @Chelsea_Fagan.


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